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INMUNOLOGIA ANTIGENO CARCINOEMBRIONARIO

CEA

Sinonimia: antígeno carcinoembrionario.

Método: ELISA, IRMA, quimioluminiscencia (ICMA).

Muestra: suero o plasma.
 
Vida media:
12-15 días

El sistema inmunitario ataca y elimina no
solamente las bacterias y otras sustancias extrañas, sino también
las células del cáncer. Una célula cancerosa no
es una célula extraña; es una célula cuya función
biológica ha sido alterada de tal forma que no responde a los
mecanismos normales del cuerpo que controlan el crecimiento y la reproducción
de la misma. Las células anormales pueden continuar creciendo,
transformándose en cáncer.

En el sistema inmunitario, una buena parte de la
defensa del organismo contra el cáncer es llevada a cabo directamente
por las células, más que por los anticuerpos que circulan
en la sangre. Por ejemplo, la presencia de antígenos tumorales
sobre las células cancerosas puede activar ciertos glóbulos
blancos (linfocitos y, en un grado mucho menor, monocitos), los cuales
realizan una vigilancia inmunológica buscando las células
cancerosas y destruyéndolas.

El papel fundamental del sistema inmunitario de
controlar el desarrollo de una célula cancerosa, es ejemplificado
por una sorprendente estadística: el cáncer tiene 100
veces más posibilidades de aparecer en las personas que toman
fármacos que inhiben el sistema inmunitario (por ejemplo, a causa
del trasplante de un órgano o de una enfermedad reumática)
que en las que tienen un sistema inmunitario normal. Además,
algunas veces un órgano trasplantado tiene un cáncer que
no fue diagnosticado antes del trasplante. Este cáncer podía
haber ido creciendo muy lentamente o no haber crecido en absoluto en
el órgano del donante. Sin embargo, comienza a crecer y a extenderse
rápidamente en el paciente trasplantado, cuyo sistema inmunitario
está anulado por los fármacos suministrados para proteger
el trasplante. En general, cuando los fármacos que disminuyen
la respuesta inmunológica se suspenden, el órgano trasplantado
es rechazado y el cáncer trasplantado es igualmente destruido.

Antígenos tumorales

Un antígeno es una sustancia extraña
reconocida y marcada por el sistema inmunitario del cuerpo para ser
destruida. Los antígenos se encuentran sobre la superficie de
todas las células, pero normalmente el sistema inmunitario de
un individuo no reacciona contra las células propias. Cuando
una célula se convierte en cancerosa, nuevos antígenos
(no familiares para el sistema inmunitario) aparecen sobre la superficie
de esta célula y el sistema inmunitario puede considerar estos
nuevos antígenos, llamados antígenos tumorales, como extraños
y es capaz de frenar o destruir estas células cancerosas. Sin
embargo, aun funcionando plenamente, el sistema inmunitario no siempre
logra destruir todas las células cancerosas.

Los antígenos tumorales se han identificado
en varios tipos de cáncer, como el melanoma maligno, el cáncer
de hueso (osteosarcoma) y algunos tipos de cánceres gastrointestinales.
Las personas con estos cánceres pueden desarrollar anticuerpos
contra estos antígenos tumorales, pero generalmente los antígenos
no producen una respuesta inmunológica adecuada para controlar
el cáncer. Además, los anticuerpos pueden ser incapaces
de destruir el cáncer y algunas veces parece que incluso estimulan
su crecimiento.

Sin embargo, es posible sacar provecho de ciertos
antígenos tumorales. Los antígenos liberados en la sangre
por algunos cánceres pueden ser detectados mediante análisis
de sangre. En ocasiones estos antígenos se denominan marcadores
tumorales. El posible uso de estos marcadores tumorales como método
de detección de cáncer en la gente que no presenta síntomas
ha adquirido gran interés. Sin embargo, debido a que los análisis
son costosos y no muy determinantes, su uso en investigaciones sistemáticas
es generalmente poco aconsejable para la mayoría de los casos.
En cambio, son mucho más valiosos tanto en el diagnóstico
como en el tratamiento del cáncer. Por ejemplo, los análisis
de sangre pueden ayudar a determinar si el tratamiento de un cáncer
es efectivo. Si el marcador tumoral desaparece de la sangre, la terapia
probablemente ha sido eficaz. Si el marcador desaparece y más
tarde reaparece, el cáncer posiblemente ha reaparecido.

Los marcadores tumorales son sustancias que pueden encontrarse en el
cuerpo (por lo general en la sangre o en la orina) cuando hay presencia
de cáncer. Pueden ser productos de las mismas células cancerosas, o del
cuerpo en respuesta al cáncer u otras condiciones. La mayoría de los
marcadores tumorales consisten de proteínas.

Existen muchos diferentes marcadores tumorales. Algunos son sólo vistos
en un tipo de cáncer nada más, mientras que otros pueden detectarse en
varios tipos de la enfermedad.

Para probar la presencia de un marcador tumoral, el médico envía una
muestra de sangre u orina del paciente a un laboratorio. El marcador
normalmente se detecta al combinar la sangre u orina con anticuerpos
sintéticos diseñados para reaccionar con esa proteína en específico.

Por varios motivos, los marcadores tumorales en sí no son comúnmente
suficientes para diagnosticar (o descartar) algún tipo de cáncer en
específico. La mayoría de los marcadores tumorales pueden ser
producidos por células normales, al igual que por células cancerosas,
incluso en pequeñas cantidades. En ocasiones, enfermedades no
cancerosas también pueden causar que los niveles de ciertos marcadores
tumorales se incrementen más de lo normal. Y no toda persona con cáncer
puede presentar niveles elevados de algún marcador tumoral en
particular.

Por estas razones, sólo unos cuantos marcadores tumorales se usan
comúnmente por la mayoría de los médicos. Cuando un médico observa el
nivel de algún marcador tumoral, lo considerará junto con los
resultados del historial del paciente y su examen médico general, así
como con los otros análisis de laboratorio y estudios de imágenes.

En años recientes, los médicos han comenzado a desarrollar nuevos tipos
de marcadores tumorales. Con los avances tecnológicos, los niveles de
ciertos materiales genéticos (ADN o ARN) pueden ya medirse en la
actualidad. Y mientras que ha sido difícil identificar sustancias por
sí solas que proporcionen información de utilidad, los médicos
comienzan ahora a observar los patrones genéticos y proteínicos en la
sangre. Estas nuevas ramas de la genómica y proteómica respectivamente,
se describen con mayor detalle en la sección "¿Qué hay de nuevo en la
investigación sobre los marcadores tumorales?”

¿Cómo se usan los marcadores tumorales?

Pruebas de detección y detección temprana
del cáncer

La detección
se refiere a las pruebas para ver la presencia de cáncer
en personas que no manifiestan síntomas de la enfermedad, mientras que
la detección temprana
se refiere a encontrar el cáncer en una etapa
inicial, cuando es menos propenso a haberse propagado (y más probable
de que pueda ser tratado eficazmente). Aunque los marcadores tumorales
fueron originalmente desarrollados para someter a prueba de cáncer a
las personas sin síntomas, muy pocos marcadores han logrado dar
resultados útiles en esta forma.

El marcador más ampliamente utilizado es el análisis sanguíneo del
antígeno prostático específico (PSA, por sus siglas en inglés), el cual
se usa (junto con el examen digital del recto) para detectar el cáncer
de la próstata. Pero como no siempre es claro lo que los resultados del
análisis indican, no todos lo médicos coinciden en que la detección del
PSA es adecuado para todos los hombres. Versiones más recientes de la
prueba del PSA pueden demostrar ser más precisas. La mayoría de los
marcadores tumorales no han demostrado detectar el cáncer mucho más
temprano que como pudiesen ser detectados de alguna otra manera.

El antígeno carcinoembrionario (ACE) es un
antígeno tumoral que se encuentra en la sangre de las personas
con cáncer de colon, mama, páncreas, vejiga, ovario y
cuello del útero. Altas cantidades de este antígeno puede
también detectarse en los grandes fumadores y en quienes padecen
cirrosis hepática o colitis ulcerosa. Por lo tanto, la presencia
de una gran cantidad de antígenos carcinoembrionarios significa
la existencia de cáncer. La medición de los valores del
antígeno carcinoembrionario en las personas que han sido tratadas
por cáncer, ayuda a detectar una recidiva del mismo.

El antígeno carcinoembrionario (ACE) es una glucoproteína localizada en
el polo apical de los enterocitos. Los genes que codifican para el ACE
se localizan en el cromosoma 19q13.2. El grupo total está constituido
por 29 genes, divididos en tres subgrupos de los cuales se expresan
sólo 18. En el individuo sano existen múltiples funciones del ACE que
han sido ampliamente estudiadas, su función como molécula de adhesión
ha sido la más ampliamente difundida. En pacientes sanos además de
expresarse a nivel de colon el ACE se expresa en células de la lengua,
esófago, estómago, cervix y próstata. Los pacientes que reciben una
mayor utilidad clínica son aquellos con cáncer colorrectal (CCR),
cáncer gástrico y cáncer de ovario.

Su uso más amplio es en el CCR, actualmente se utiliza como marcador
pronóstico, estadiaje, marcador de recurrencia, de respuesta al
tratamiento y como indicador de metástasis a nivel hepático. Existen
algunas patologías no neoplásicas que causan elevación de las cifras
séricas de ACE. Actualmente se estudia al ACE como blanco de
inmunoterapia dirigida a tumores que contengan células que expresen
esta molécula.

Significado clínico:
El
CEA es un antígeno glicoproteico de elevado PM (180.000 D) producido
durante la vida fetal pero casi no detectable en la mayoría de las
personas sanas luego del nacimiento. Consiste en una amplia familia de
glicoproteínas de superficie celular; más de 36 proteínas diferentes
están incluídas en ella. Una de las principales es la llamada
comúnmente CEA, la cual contiene un 45-55% de carbohidratos.
Su
denominación proviene de hallarse en concentraciones elevadas tanto en
el aparato gastrointestinal fetal como en el tumor de colon.
Originalmente
fue considerado un marcador específico del carcinoma colorrectal pero
futuros estudios revelaron su incremento en otros tumores de estirpe
epitelial como el de mama y pulmón y en ciertas patologías benignas
(cirrosis hepática, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn,
insuficiencia renal, etc.).
Sin embargo valores mayores de 20 ng/ml
correlacionan significativamente con enfermedad metastásica y/o
carcinoma pancreático o colorrectal. Por el contrario las enfermedades
benignas usualmente no causan elevaciones de CEA mayores de 10-20 ng/ml.
Debe
tenerse en cuenta que la mayoría de los tumores son muy heterogéneos en
su composición celular, por ello sólo el 50-60% de los carcinomas de
colon muestran valores elevados de CEA.
Asumiendo una sensibilidad
clínica del 50% para el diagnóstico de carcinoma colorrectal y una
especificidad del 90% en una población normal, el valor predictivo
positivo (VPP) será del 0,25% tomando una incidencia de 50/100.000
casos/año.

Utilidad clínica:
La sensibilidad diagnóstica del CEA depende del estadío del tumor.

Pronóstico
y monitoreo: el nivel de CEA pretratamiento (quirúrgico o radiante)
constituye de por sí un factor pronóstico de la evolución del paciente.
Esto es válido no sólo para el carcinoma colorrectal sino también para
el carcinoma de mama, pulmón, gástrico y pancreático.

Hay
evidencia de que el CEA es una molécula de adhesión celular, con
estructura semejante a la superfamilia de las inmunoglobulinas y que
podría potenciar la invasión y metástasis del tumor. Los valores
aumentados pretratamientos y un aumento rápido en muestras seriadas
lleva a un mal pronóstico. El 80% de los pacientes con cáncer
colorrectal con niveles preoperatorios de CEA mayores de 20 ng/ml
podrán tener recurrencia del tumor luego de los 14 meses de la cirugía.

Monitoreo del tratamiento: los valores van disminuyendo cuando la terapia va evolucionando favorablemente.
Recidiva:
del cáncer, los valores de CEA van en aumento y esto suele ocurrir con
varios meses de antelación a la evidencia clínica. Es muy útil en la
detección de metástasis hepática: un pequeño ascenso puede indicar
recurrencia local y un ascenso marcado, metástasis hepática. Es más
sensible para indicar recurrencia en el cáncer colónico que en el
carcinoma rectal primario y para detectar metástasis distantes que
locales. Valores estables de CEA excluyen recurrencia con alta
probabilidad.
Las determinaciones seriadas de CEA para evaluar
recidivas en el seguimiento post operatorio deben ser realizadas 6-8
semanas luego de la remoción del tumor.
Evaluación: en pacientes con carcinoma de células pulmonares no pequeñas (mayor 65% de los pacientes tienen el CEA elevado).
Monitoreo
de la evolución en el carcinoma de mama, es utilizado con frecuencia en
forma conjunta con el CA 15.3, usado como marcador de elección en esta
patología.
Screening : debido a los falsos positivos y falsos negativos, este antígeno no debe utilizarse como screening.

Variables preanalíticas:

Aumentado:
Tratamiento
con radiación y quimioterapia, fumadores. La hepatotoxicidad de drogas
antineoplásicas, así como la necrosis celular o el daño en membranas
celulares pueden permitir el escape de CEA a circulación y causar un
aumento del mismo, alcoholismo, vejez, hemodiálisis, heparina.

Variable por enfermedad:

Aumentado:
Por daño hepático puede alterarse el clearence de CEA y conducir a niveles elevados en circulación.
Cirrosis
(45%), enfisema pulmonar (30%), pólipo rectal (5%), enfermedad benigna
de mama (15%), colitis ulcerativa (15%), alcoholismo, obesidad,
tuberculosis, hepatitis viral, carcinoma de pulmón, de esófago,
gástrico, útero, cervix, ovario, pancreático, próstata, vejiga, de mama
(60-70%), testículos, riñón, carcinoma medular de tiroides, carcinoma
de células renales, neuroblastoma, enfermedad de Hodgkin, no Hodgkin,
algunos pacientes con hipotiroidismo, enfermedad inflamatoria
intestinal, pancreatitis, transplante renal, leucemia linfocítica aguda
y crónica, transplante renal, anemia, diabetes mellitus, enfermedad
cardiovascular, hipertensión esencial, neumonía, bronquitis crónica,
úlcera gástrica, duodenal, gastritis, enfermedad de Crhon, enteritis
regional, diverticulosis, colelitiasis, colecistitis aguda, enfermedad
celíaca, osteoartritis, artritis reumatoidea, pancreatitis, obstrucción
biliar extrahepática, colecistitis aguda, miastenia gravis, falla renal
aguda, artritis reumatoidea, neumonía.

IMPORTANTE:
No se deben realizar seguimientos en distintos laboratorios: la
comparación entre valores de CEA obtenidos en laboratorios diferentes,
con kits diferentes es usualmente pobre aún empleando el mismo
anticuerpo y el mismo método.

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